Esta tercera entrega de la serie trata sobre la Segunda Guerra Mundial, los personajes son , en cierto modo continuacion de la primera " Nos veremos alli arriba " y de la segunda "Los Colores del Incendio" . No es tan interesante como la otra permerece la pena.
A Subrayar:
-Vista de cerca, la línea Maginot, formada
por cientos de fuertes subterráneos y búnkeres destinados a hacer frente a una
eventual invasión alemana, parecía tremendamente vulnerable. El mismo
Mayenberg, una de las obras más importantes de la línea de defensa, tenía
debilidades de viejo: su población militar, a de las balas y los obuses,
podía perecer asfixiada en su totalidad.
-Alemania ha emprendido una lucha a muerte con nosotros», habían sido las palabras del general Gamelin.
-Allí había soldados de cuatro compañías procedentes de tres batallones
que pertenecían a tres regimientos diferentes. Nadie, o casi nadie, conocía a
nadie, la única cara que te sonaba un poco era la del suboficial que tenías
justo por encima de ti. Los oficiales también estaban perplejos, pero todos
esperaban que los altos mandos supieran lo que estaban haciendo.
-Al noreste de Sedán se intuían movimientos
importantes por parte de las tropas alemanas. La alerta llegó al comandante,
quien a su vez se la transmitió al general, que desestimó la información con un
gesto desdeñoso. -Un efecto óptico. Las Ardenas son un bosque, ¿comprende? Meta
en él tres unidades motorizadas y enseguida tendrá la sensación de que hay un
regimiento entero
-Nos han equipado con los nuevos lanzabengalas automáticos, pero en la
unidad no hay nadie que sepa utilizarlos. Y no traen manual de instrucciones.
-El 10 de mayo, cuando los alemanes lanzaron su gran ofensiva sobre
Bélgica y hubo que filtrar la información a la prensa.
-En los periodicos se decia: La guerra estaba en pleno apogeo, hablaban
de pérdidas colosales del enemigo, los aviones alemanes abatidos se contaban
por centenares
-Lo que él había visto era a unos hombres mal equipados, mal armados,
dirigidos por unos oficiales mal preparados a la espera de las órdenes de un
Estado Mayor asombrosamente ausente.
-Tras la entrada del mariscal Pétain en el
gobierno como vicepresidente y ministro de Estado, le ha llegado el turno al
general Weygand, que ha sido nombrado comandante en jefe del Estado Mayor y se
encargará del conjunto de los teatros de operaciones. El vencedor de Verdún y
el discípulo de Foch están hoy al mando. Francia respira: a la calma olímpica y
la fuerza de carácter del primero se unen ahora el criterio sólido y las dotes
de mando innatas del segundo.
-Ya nadie duda de que el mismo hombre que, en noviembre de 1918, leyó a
los alemanes las condiciones de armisticio que se les imponían, volverá a
interpretar ese papel dentro de unas semanas.
-Las tropas francesas y aliadas retrocedían ante la presión de la
ofensiva de los alemanes, que, espoleados por su éxito en las Ardenas y por la
rapidez con que sus tropas avanzaban, habían barrido a su paso a todo un
ejército valeroso y esforzado, pero dramáticamente mal preparado para una
situación que ningún jefe de Estado Mayor había sido capaz de prever.
-28 de mayo, se supo que el rey Leopoldo III de Bélgica renunciaba
a la lucha y optaba por rendirse al ejército alemán.
-Una muchedumbre grave y apretujada, que se
extendía hasta los puentes del Sena, parecía esperar al Mesías. En su lugar,
vieron al vicario capitular de París, con capa de oro, la mitra en la cabeza y
el báculo en la mano, que salió a recibir al primer ministro, a los
embajadores, a los ministros de Estado y al señor Daladier. A Fernand ya le pareció
sorprendente ver a todos aquellos políticos radicales, socialistas y masones
yendo en visita oficial a Notre-Dame para rezarle a un dios en el que no
creían, pero, para él, lo más preocupante era la presencia de un número
considerable de militares en uniforme de gala. Viendo a la flor y nata del
Estado Mayor, el mariscal Pétain, el general de Castelnau, el general Gouraud,
etcétera, y teniendo en cuenta que el país había sido invadido por el enemigo
hereditario, se preguntó si aquellos tipos no tenían nada mejor que hacer que
acudir a oír misa.
-10
de junio, poco después de la comida de las once, se hizo un silencio extraño.
Nadie comprendía qué pasaba. Empezaron a correr rumores. «Los boches están
llegando a París», afirmaban unos. «El gobierno se ha largado», aseguraban
otros
Qué
se imaginaban aquellos cientos de miles de refugiados al huir de París? ¿Que el
Loira sería una nueva línea Maginot
-Los alemanes están llegando a París -le
explicó Gabriel-. Se puede intentar defender la ciudad, pero, en ese caso, la
bombardearán, la machacarán, la convertirán en un montón de ruinas en cuestión
de días. Declarándola «ciudad abierta», el gobierno les dice que no es
necesario destruirla. Se la ofrece en bandeja
A
medida que las tropas alemanas avanzaban desgarrando el país, la solidaridad
entre franceses había desaparecido, las relaciones se habían endurecido y los
intereses particulares se habían despertado y estaban más vivos que nunca
-La riada de fugitivos, que era la viva imagen de aquel país desgarrado y abandonado
En efecto, una columna impresionante de presos militares se puso en marcha en junio de 1940 (para ser exactos, el día 12 desde Cherche-Midi y el 10 desde la prisión de la Santé) en dirección a Avord, en el departamento del Cher. El 15 de junio, seis detenidos fueron ejecutados por «rebelión, intento de evasión o resistencia a continuar». Al día siguiente, se ejecutó a otros siete. De los 1.865 presos que salieron de París, a la llegada al campamento de Gurs, el 21 de junio, faltaban 845, es decir, el 45,31 por ciento del contingente inicial..
-El lector encontrará en la página web de Jacky Tronel, escrupuloso historiador del episodio, llos pormenores de este
triste asunto .
Debo
numerosos detalles reales a dos libros de testimonios directos: Simple militant
(Denoël, 1974), de Maurice Jaquier, y Le Radeau de la Méduse (Aden, Bruselas,
2009), de Léon Moussinac
En el libro de Henri Amouroux, Le Peuple
du désastre (Laffont, 1976), encontré la peripecia de los billetes quemados del
Banco de Francia (tres mil millones, asegura el autor), que él resume en cuatro
líneas. Los archivos del Banco de Francia disponen de todos los datos relativos
a ese extraño suceso
Habría sido muy difícil concebir una
novela cuyo telón de fondo es el éxodo de junio de 1940 sin la enriquecedora
lectura de Léon Werth (33 días, Veintisiete Letras, 2010), Éric Alary (L?Exode,
Perrin, 2013), Pierre Miquel (L?Exode, Plon, 2003), François Fonvieille-Alquier
(Les Français dans la drôle de guerre, Laffont, 1970), Éric Roussel (Le
Naufrage, Gallimard, 2009) o Jean Vidalenc (L?Exode de mai-juin 1940, PUF,
1957)
Entre
las obras que me fueron de gran ayuda, destacan las siguientes: Éric Alary,
Bénédicte Vergez-Chaignon y Gilles Gauvin (Les Français au quotidien,
1939-1940, Perrin, 2009), Marc Bloch (La extraña derrota, Crítica, 2003),
François Cochet (Les Soldats de la drôle de guerre, Hachette Littérature,
2006), Jean-Louis Crémieux-Brilhac (Les Français de l?an 40, Gallimard, 1940),
KarlHeinz Frieser (Le Mythe de la guerre éclair, Belin, 2003), Ivan Jablonka
(Ni père, ni mère, Histoire des enfants de l?Assistance publique 1874-1939,
Seuil, 2006), Jacques Lambert (Les Ardennais dans la tourmente, Terres
ardennaises, 1994), Jean-Yves Marie y Alain Hohnadel (Hommes et ouvrages de la
ligne Maginot, Histoire et collections, 2005), Jean-Yves Mary (Le Corridor des
Panzers, Heimdal Éd., 2010), Jean-Pierre André-Ruetsch (Tempête à l?est.
L?infanterie berrichonne dans la campagne de France, Alice Lyner Éditions,
2011), Michaël Séramour (Les Troupes de forteresse en Lorraine et en Alsace y
La Ligne Maginot. Ses casernes disparues, Éditions Sutton, 2016), Dominique
Veillon (Vivre et survivre en France, 1939-1945, Payot, 1995), Maurice Vaïsse
(Mai-juin 1940. Défaite française, victoire allemande sous l?oeil des
historiens étrangers, Autrement, 2000), Henri de Wailly (L?Effondrement,
Perrin, 2000) y Olivier Wieviorka y Jean Lopez (Les Mythes de la Seconde Guerre
mondiale, Perrin, 2015)
En
cuanto a los archivos digitales, una vez más recurrí a Gallica (BnF) y a
RetroNews, las magníficas bases de datos de la Biblioteca Nacional de Francia
relacionadas sobre todo con la prensa diaria. Espero con impaciencia que la
digitalización continúe con los años de posguerra..
Título original: Miroir de nos
peines 2020, Penguin Random House Grupo Editorial,
José Antonio Soriano Marco,
por la traducción