martes, 21 de abril de 2026

NO PENSAR NUNCA EN LA MUERTE por Mayte Martin

 

verse

No pensar nunca en la muerte
Y dejar irse las tardes
Mirando cómo atardece
Ver toda la mar enfrente
Y no estar triste por nada
Mientra′ el sol se arrepiente

chorus

Y morirme de repente
El día menos pensao
Ese en el que pienso siempre

verse

No pensar nunca en la muerte
Y dejar irse las tardes
Mirando cómo atardece
Ver toda la mar enfrente
Y no estar triste por nada
Mientra' el sol se arrepiente

chorus

Y morirme de repente
El día menos pensao
Ese en el que pienso siempre

POR LA MAR CHICA DEL PUERTO por Mayte Martin

 Mayte Martín

Por La Mar Chica Del Puerto

Mayte Martín


Por la mar chica del puerto
Andan buscando los buzos la llave de mi recuerdo
Se le ha borrado a la arena la huella del pie descalzo
Pero le queda la pena y eso no puede borrarlo

Por la mar chica del puerto
El agua que era antes clara se está cansando de serlo
A la sombra de una barca me quiero tumbar un día
Y echarme todo a la espalda
Y soñar con la alegría

Por la mar chica del puerto
Andan buscando los buzos la llave de mi recuerdo
Se le ha borrado a la arena la huella del pie descalzo
Pero le queda la pena y eso no puede borrarlo

Por la mar chica del puerto el agua se pone triste
Con mi naufragio por dentro

MILONGA DEL SOLITARIO por Jorge Cafrune

 Me gusta, de vez en cuando,

perderme en un bordoneo,
porque bordoneando veo,
que ni yo mismo me mando.

Las cuerdas van ordenando,
los rumbos del pensamiento,
y en el trotecito lento
de una milonga campera,
va saliendo campo ajuera,
lo mejor del sentimiento.

Ninguno debe pensar,
que vengo en son de revancha.
No es mi culpa si en la cancha,
tengo con qué galopear.

El que me quiera ganar,
hai' tener buen parejero.
Yo me quitaré el sombrero,
porque así me han enseñao,
y me doy por bien pagao,
dentrando detrás del primero.

Siempre bajito he cantao,
porque gritando no me hallo.
Grito al montar a caballo,
si en la caña me he bandeao.

Pero tratando un versiao,
ande se cuenten quebrantos,
apenas mi voz levanto
para cantar despacito.
Que el que se larga a los gritos,
no escucha su propio canto.


[ Si la muerte traicionera,
me acogota a su palenque,
háganme con dos rebenques,
la cruz pa' mi cabecera.
Si muero en mi madriguera,
mirando los horizontes,
no quiero cruces ni aprontes,
ni encargos para el Eterno.
Tal vez pasando el invierno,
me de sus flores el monte. ]

Toda la noche he cantau,
con el alma estremecida,
que el canto es la abierta herida,
de un sentimiento sagrau.
A naides tengo a mi lau,
porque no busco piedad.
Desprecio la caridad,
por la vergüenza que encierra.
Soy como el lión de las sierras:
¡ vivo y muero en soledad ¡.